Que le cambien el nombre. Que le pongan lo que quieran, pero que no la llamen cerveza. El otro día probé por primera vez en mi vida la cerveza sin alcohol y, la verdad, la impresión no fue muy buena. La culpa de que la probara la tuvieron los antibióticos que estaba tomando, y en último término el virus que se vino a vivir a mi cuerpo durante unos días. Sí, va embotellada en una botella como la de la cerveza, tiene el color de la cerveza, pero… eso no es cerveza, lo siento. El sabor, amigo mío, le delata. Por no hablar de esa leve y risueña sensación de mareillo que esperas, y esperas, pero no llega. Y no hago apología del consumo de alcohol. No es eso.
Sólo pido que le cambien el nombre a la ‘cerveza sin alcohol’ por algo que no contenga la palabra ‘cerveza’. Es un producto sólo comparable al café descafeinado, las pipas peladas o al sexo sin amor, que pierden toda la gracia del producto original por mucho que digan.


2 respuestas hasta el momento ↓
waltinho // 21/Abril/2008 a 8:50 pm |
Podemos montar una asociación en a favor de la ilegalización de la cerveza sin alcohol. Yo también probé una, y no se me olvidará jamás aquel día.
Cerveza sin alcohol nunca máis!!
Un saludo para tu primo y la novia y un abrazo muy fuerte para tí!!!
josebitarrero // 28/Abril/2008 a 6:42 pm |
Nunca máis!!
Cambiemos todas las cervezas sin alcohol del mundo por licor café…
Un abrazo fuerte Wally, para tí y para toda la gente maja de Cangas.